Antes del delivery, las apps y los servicios modernos, existían oficios chilenos antiguos que eran parte del día a día en barrios de todo el país.
Personajes como el motero, las lavanderas o el sereno, resolvían necesidades básicas y se ganaban un lugar en la vida cotidiana. Hoy muchos desaparecieron, pero siguen vivos en los recuerdos.
Porque queremos que sigas conociendo Chile en profundidad, Aquí te dejamos algunos de los más emblemáticos.
Foto portada: Colección Teodoro Kuhlmann / Museo de Historia Natural de Valparaíso
1. El Motero: El primer «delivery» de nuestra historia

Fotografía: Colección Teodoro Kuhlmann / Museo de Historia Natural de Valparaíso
El verdadero pionero del delivery en Chile. Recorriendo calles y plazas, el motero anunciaba su llegada con el clásico grito de “¡motemei!”, llevando sus preparaciones en canastos.
Este oficio se remonta a la época de la Colonia. El nombre “motemei” nace de la transformación del término “maíz”, que con el tiempo derivó en ese característico llamado. Su preparación principal, el mote de maíz, requería horas de cocción. También ofrecía castañas, piñones y tortillas de rescoldo.
2. Lustrabotas: el clásico de plazas y centros urbanos

Fotografía: Memoria Chilena / Blog Bitácora Mis Viajes
Un oficio que dominó plazas y centros urbanos durante gran parte del siglo XX. Con cajón, escobillas y betún, los lustrabotas transformaban zapatos opacos en superficies brillantes.
Mientras trabajaban, escuchaban historias y comentaban la contingencia. Aunque hoy es menos común, este es uno de los oficios chilenos antiguos que no ha desaparecido del todo. Aún es posible encontrar lustrabotas en el centro de Santiago, especialmente en lugares tradicionales como el Paseo Ahumada.
3. Lavanderas: lavado de ropa antes de las lavadoras

Fotografía: Memoria Chilena
Lavar ropa era una tarea intensa que muchas mujeres realizaban en ríos, canales o lavaderos públicos. También iban de casa en casa ofreciendo sus servicios.
Este trabajo, de origen colonial y ejercido por mujeres, consistía en el lavado a mano por encargo y se mantuvo vigente hasta el siglo XX. Además, eran espacios de apoyo mutuo, especialmente en zonas rurales. Con la llegada de las lavadoras eléctricas, este oficio fue desapareciendo.
4. Guatero: comida callejera tradicional chilena

Fotografía: @historia_dela_alimentacion
Si hoy tenemos carritos de comida rápida en cada esquina, antes el guatero era el rey de la “picada” ambulante. Este comerciante recorría los barrios ofreciendo guatitas —estómago de vacuno— listas para servir. Era común verlos con grandes canastos de mimbre, a veces equilibrados sobre la cabeza y cubiertos con paños blancos para mantener el calor.
Aunque el oficio desapareció de las calles, su legado sigue vivo en platos tradicionales como las guatitas a la jardinera o en sándwich, presentes hasta hoy en picadas y cocinas caseras.
5. Oficios chilenos antiguos: El aguatero

Fotografía: Biblioteca Nacional Digital
No confundir con el anterior. Durante el siglo XIX, el aguatero era el encargado del acceso al agua, un recurso que extraía de fuentes públicas o acequias. Utilizaba una mula con una armazón de madera, desde donde colgaban dos grandes barriles.
En el centro de las ciudades también era común verlo en carretas tiradas por caballos o burros. Con la instalación de las primeras redes de agua potable a inicios del siglo XX, su figura se fue desvaneciendo de las calles.
6. Sereno: vigilancia nocturna en el Chile de antes

Fotografía: Museo Histórico Nacional
El sereno era la figura icónica que custodiaba las noches chilenas cuando la luz eléctrica aún era un sueño. Su labor iba mucho más allá de la vigilancia: era el encargado de encender manualmente cada farol.
Este personaje cumplía un rol multifuncional que hoy nos parecería asombroso, ya que anunciaba la hora y el clima a viva voz, informando a la comunidad si estaba despejado o lluvioso.
7. Lechero: reparto de leche fresca a domicilio

Fotografía: Chile Patrimonios
Cada mañana, el lechero recorría las calles llevando botellas de vidrio llenas de leche fresca directamente a las casas. En algunos casos, incluso ordeñaba en el lugar, asegurando calidad y frescura en cada entrega. La leche se transportaba en caballos o burros.
En una época sin supermercados, este oficio era clave para el abastecimiento diario. Aunque hoy es menos común, en algunos pueblos y ciudades más pequeñas este oficio aún se deja ver por sus calles.